Onda Expansiva


Exposición individual
Galería El Ojo Ajeno
Lima — 2012

Propongo dos ideas troncales desde las cuales podemos partir para pensar la exposición Onda Expansiva. La primera da nombre a la muestra: se refiere a los efectos sensibles que una fuerza genera en el tiempo y el espacio. Las ondas se originan a partir de una gran descarga de energía, pero son invisibles; generalmente las percibimos por sus efectos materiales. En este caso nos referimos a las ondas que emanan de la violencia que los peruanos vivimos en las décadas de los 80 y 90, ondas que aún se expanden y que siguen colisionando con cuerpos cuyas materias desorganizan. La segunda idea propone que esta energía es materia maleable: puede ser sentida, investigada y alterada.

La primera idea me permite generar un espacio de tiempo en por lo menos dos direcciones: el pasado que viaja y sobrevive en el presente, hechos presentes que se producen como consecuencia en cadena de hechos pasados. Algo aparentemente inmaterial viaja desde el pasado para materializarse como muros de concreto frente a nosotros: nuestra propia construcción de la realidad; y el presente que mira hacia atrás y pregunta, reclama o trata de reconstruir los hechos del pasado para intentar hallar causas y dar justicia, con fe de encontrar una manera de continuar hacia adelante sin la constante mirada retrospectiva.

Onda Expansiva nos plantea un espacio en crecimiento, invisible, de fuerzas en distintas direcciones, que se cruzan, se repelen y se combinan para formar un entramado complejo a partir del cual se generan nuevos sucesos en el presente. Los restos son solo la materia visible y lenta de lo que sucede por debajo de nuestras miradas.

La materia no se crea ni se destruye, sino que solo se transforma: este sería el espíritu de la segunda idea. ¿Cómo reformarnos? ¿Es posible modelar los efectos sensibles dejados por un proceso de violencia para generar reflexiones que nos lleven a posibles nuevas realidades, preguntas o direcciones que cambien nuestra relación con el pasado? Mi intento de incorporar y remodelar nuestro pasado como presente consiste en utilizar objetos cotidianos, previamente configurados sus funciones y sentidos, en explorarlos, en transformarlos, para crear situaciones perceptuales que nos permitan verlos de una manera nueva y reflexiva.

Otros intereses atraviesan perpendicularmente y complejizan las ideas anteriores.

Me interesa trabajar con el equilibrio. Esto sucede cuando las cualidades constitutivas de la materia se configuran de manera que cada una se expresa y funciona en coexistencia con las demás de manera sistemática. El peso, la forma, la densidad, la dureza o la flexibilidad, la resistencia o no a la gravedad de uno o varios materiales, todo encuentra un estado de aparente inamovilidad o de un movimiento que, aunque variable, está condicionado

Creo que es necesario pensar el equilibrio como un estado de cosas que sucede en el tiempo. Al percibir el equilibrio en un sistema de objetos se abre una dimensión temporal que incluye un pasado y un futuro. El equilibrio en presente es un ordenamiento impermanente, una armonía que necesariamente surge del caos y vuelve a él —se crea la necesidad de pensar en el futuro del objeto—.

Otro de mis intereses gira en torno a la potencia en bruto o latente, la mera capacidad de algo o alguien de producir un efecto, de generar algo, una fuerza, un cambio. Esta potencialidad puede ir en infinitas direcciones y se proyecta, al igual que el equilibrio, hacia el futuro, hacia la construcción de un sistema o hacia su desorganización. La potencia en bruto es previa al acontecimiento. Es pura posibilidad aún escondida.

Fernando Prieto. 2012





Todos los derechos reservados.